La Tercera Yijad

LA TERCERA YIJAD

Podemos considerar que Europa sufre actualmente los embates de la Tercera Yijad. Los mahometanos han estado a punto de acabar con ella en otras dos ocasiones. La Primera Yijad, fulminante, sucedió en el s. VIII. Las huestes musulmanas desembarcaron en el sur de la Península Ibérica y pronto alcanzaron a apoderarse de la mayor parte del territorio nacional. Su avance fue detenido providencialmente en tierras francesas por Carlos Martel en Poitiers en el año 732. La larga jornada de la Reconquista pudo al fin liberar a España del dominio islámico en 1492 con la definitiva victoria de los patriotas en Granada.

La Segunda Yijad, protagonizada por los turcos otomanos, fue menos intensa, pero mucho más tenaz y longeva. Duró desde el s. XV al XVII, desde la caída de Constantinopla hasta el levantamiento del sitio de Viena, el 11 de septiembre de 1683. La recuperación del territorio no fue completa. El Imperio otomano mantuvo su dominio del sureste de Europa,  la Península Balcánica,  hasta la 1ª Guerra Mundial. Turquía controla aún parte de la Tracia occidental. Ha dejado además, población mahometana en Albania, Bosnia, Bulgaria, Serbia, Macedonia, Grecia, Chipre y Kosovo.

La Tercera Yijad no ha tomado la forma de una empresa de carácter bélico, una conquista militar como en el pasado. Se trata de la invasión demográfica de una Europa que ha renunciado a defenderse de la inmigración impuesta y de la guerra de vientres que los colonizadores llevan a cabo contra unos europeos entregados a los cantos de sirena del hedonismo y a las falacias del relativismo universal,  y sometidos al lavado de cerebro de las supuestas ventajas del multiculturalismo y los imposibles beneficios de la diversidad.

En este contexto se inscribe la nueva invasión musulmana que viene a ser la Tercera Yijad, en la que que los seguidores de Alá, auxiliados en esta empresa de conquista por los colaboracionistas autóctonos y una amplia gama de tontos útiles y compañeros de ruta del islamismo, pretenden establecer la definitiva y completa dominación de una Europa presuntamente destinada, por la voluntad de Alá, a ser parte del Califato Mundial que el islam lleva como proyecto desde su misma concepción surgida de las lejanas alucinaciones de un mercader árabe que la Historia conoce como Mahoma.